Grasas: buenas y malas

Imagen Articulo Grasas (Ene15)

Hace varios años, se creía que todas las grasas debían ser evitadas. Monoinsaturadas, poliinsaturadas, saturadas y grasas trans – simplemente había que alejarse de todas.

Sin embargo, varios estudios han demostrado que la manera en la que nuestro cuerpo procesa las grasas, es bastante más compleja y para una funcionalidad óptima, requerimos de algunas grasas.

Como mínimo necesitamos que el 10% de las calorías ingeridas sean de grasas, y se recomienda que sea alrededor de un 20%.

Las grasas saludables, juegan un papel importante en manejar la fatiga, nuestros humores, controlar nuestro peso, cuidar nuestro colesterol, corazón y salud en general.

Tip: Combinando grasas y carbohidratos al mismo tiempo, podemos estabilizar los niveles de azúcar en sangre y evitar los atracones.

¿Cómo sabemos qué comidas contienen las grasas que necesitamos?

A continuación, las diferenciamos en detalle.

Grasas ‘Buenas’

Grasas monoinsaturadas: algunas fuentes de estas son el aceite de canola, el aceite de oliva, la mayoría de los frutos secos y la palta. Son buenas para el corazón, protegen contra el Alzheimer y algunos tipos de cáncer. Y para aquellos a régimen, varios estudios observan que estas grasas pueden evitar la acumulación de grasa abdominal.

Grasas poliinsaturadas: hay dos tipos, el omega-6 que se obtiene mayormente de aceites vegetales y el omega-3 que se obtiene de pescados (salmón y tuna), linaza y nueces.  Ambas mejoran el colesterol y ayudan a prevenir la depresión, el estrés, insomnio y trastornos nerviosos.

Grasas ‘Malas’

Hay dos tipos de grasas que se consideran ‘malas’: las saturadas y las trans. Ambas tienden a aumentar el colesterol malo, tapar arterias e incrementar los riesgos de enfermedades cardiovasculares.

Grasas saturadas: se encuentra en las carnes grasas, embutidos, fiambres y lácteos enteros. Se recomienda comer estas con moderación y siempre elegir la alternativa baja en grasas.

Grasas trans: mayormente en los productos procesados y empaquetados ya que se crea agregando hidrógeno al aceite vegetal, un proceso diseñado para extender la vida útil del producto. A veces no aparecen las grasas trans en el cuadro nutricional, pero sí en la lista de ingredientes como ‘aceites hidrogenados’.

Una vez más, no se trata de descartar una categoría alimenticia sino saber diferenciar las más saludables de las menos y, en todos los casos, controlar la medida de las raciones (la grasa de cualquier tipo contiene más del doble de calorías que las proteínas y los carbohidratos).