Leches vegetales

El consumo de lácteos hoy en día es un tema controversial. Mucha gente está dejando de consumirlos por varias razones: son veganos, padecen intolerancia a la lactosa, alergía, les cae mal o porque simplemente no les gusta.
Una buena opción para reemplazar la leche de vaca son las leches vegetales ya que tienen una apariencia similar en cuanto a textura y usos y tienen una alta calidad nutricional. No contienen colesterol y grasas saturadas y se destacan por su alto contenido de minerales (calcio, potasio, magnesio y fósforo), vitaminas (A, B, C y E) y ácidos grasos esenciales como omega 3 y 6 que son muy beneficiosos para el corazón. Además se recomiendan por ser de fácil digestión. Su perfil nutricional va a variar según provengan de frutos secos, semillas, cereales o legumbres.
  • Las leches que provienen de los frutos secos y semillas como las almendras, nueces, semillas de sésamo y zapallo es importante que sean con productos crudos, sin sal y pelados. Estas leches se caracterizan por ser muy nutritivas y completas con un alto contenido de grasas saludables y proteínas. Las de almendras y sésamo especialmente son muy ricas en calcio.
  • Las leches derivadas de los cereales como arroz, avena y cebada, entre otros, son fuente de almidones, fibra soluble, vitaminas y minerales.
  • Las que proceden de las legumbres como soja y maní tienen una alta concentración de grasas insaturadas y proteínas.

Es por eso que se recomienda alternarlas y así aprovechar la variedad de nutrientes que nos ofrecen. ¿Cómo prepararlas? ¡Fácil! Se dejan remojando en agua la noche anterior (si es de semillas o frutos secos), al día siguiente lavarlas bien, licuar con cuatro veces el volumen de agua y filtrar con un colador muy fino o bolsa de leche vegetal. El extracto de vainilla y la canela son un excelente agregado para darles sabor.

Dado que estas leches son caseras, la vida útil se limita a unos 2 o 3 días en heladera en una botella de vidrio bien tapada, por eso es recomendable hacer cantidades reducidas. Antes de tomarlas, agitar un poco porque suelen sedimentar.

¿Cómo consumirlas? Se pueden tomar solas o con café, té, cereales en el desayuno,  licuados o como ingrediente en preparaciones de salsas, sopas o postres y tortas.